Muchos estudiantes de inglés temen cometer errores, asociándolos con el fracaso. Sin embargo, los errores son esenciales para el aprendizaje y la retención. El aprendizaje tradicional suele desalentar los errores, lo que afecta la confianza. En entornos inmersivos, los estudiantes se sienten cómodos usando el inglés y se dan cuenta de que los errores no impiden la comunicación. La verdadera fluidez surge cuando los estudiantes aceptan equivocarse y practican de forma continua.